Ahora que la música de los Balcanes y del Este de Europa se ha convertido en un yacimiento habitual en el que se inspiran DJ’s, bandas y productores de medio mundo para crear nuevos hits etnotrónicos con la intención de incendiar las pistas de baile del circuito world-beat, es comprensible que al encontrar algún nuevo producto bajo la etiqueta nu-balkan antes que la curiosidad, despierte en nosotros el escepticismo.
Sin embargo, este mes te presentamos una de esas sorprendentes alegrías que siguen apareciendo con cuenta gotas dentro de este género tan manido. Desde Sofía llega hasta el crucero sonoro de la Groovalización el álbum debut de Nikola Gruev, joven diseñador, productor y músico de la escena búlgara, quien bajo el seudónimo de Kottarashky ha publicado un disco lleno de frescura, originalidad y sabiduría titulado “Opa Hey!” en el que se amalgaman sonidos tradicionales, melodías jazz, espíritu psicodélico y sugerentes latidos electrónicos.
Un álbum construido a partir de samplers recogidos por el propio Gruev en sus viajes a las aldeas de las regiones más recónditas y marginadas de Bulgaria, uno de los países con una mayor riqueza a nivel vocal en todo el mundo, según la mayoría de los etnomusicólogos. Alrededor de este esqueleto se edifican magnéticas canciones gracias a percusiones, cuerdas y vientos balcánicos, travesuras jazzísticas y elegantes beats electrónicos. Todo ello para potenciar el maravilloso hechizo de unas voces que nos hacen viajar hasta las celebraciones y los rituales de las humildes aldeas en la imponente meseta búlgara, impregnadas de un misticismo ancestral que, bien condimentado en los fogones de Kottarashky, está listo para ser degustado por los curiosos paladares de nuestro menú global.




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